Los dias posteriores transcurrieron sin mayores acontecimientos salvo por las actividades del trabajo que poco a poco fueron tornándose más color de hormiga por la premura del tiempo.

Esa semana la única relación son Sol fué por medio de e-mails y así fué como nos organizamos para quedar e irnos a tomar un café. El día llegó, era viernes, el último día para salir de vacaciones y lamentablemente la tuve que hacer esperar un poco, precisamente esa tarde me sentí sumamente estressado por el hecho de que en 1 semana más arrancaríamos con un proyecto en el que veníamos trabajando por muchos meses, asi que no dejaba de pasarme por la cabeza los miles de detalles y cosas por hacer.

Todavía me acuerdo que traia una blusa naranja, la vi salir y ese primer acercamiento me dieron un poco de nervios, nos subimos a mi coche y nos dirijimos a un café por Av. Vallarta. Durante las 2 horas posteriores no hicimos otra cosa más que conocernos, ya no había alcohol de por medio lo único que estaba ahí era ella, yo, un par de cafés y una noche fria.

Mientras abundabamos más en la conversación, notaba que nuestras personalidades no eran tan indiferentes, de hecho noté una especie de afinidad con ella, por alguna razón su forma de ser me inspiró confianza para contarle cosas más personales.

Me dí cuenta que era una persona seria, inteligente y madura ypor supuesto muybonita, cualidadque posteriormentedescribiré con mayordetalle.

Llego la hora de irnos y nos dirijimos al valet, el tipo se confundióy me quería dar un coche que no era el mío, yo le puse unos ojos de pistola diciéndole:
-Chaval!! ke este no es, que esa aquel negrito que se ve por allá con cara de enojado.

En el camino a su casa sentí una sensación se satisfacción, como si en esa primer cita hubiéramos cumplido nuestra misión. Ella me guió hasta llegar a su casa, dentro de mi cabeza activé una grabadora y así aprenderme la ruta para ocasiones posteriores.

Al llegar a su casa me estacioné bastante mal y nos despedimos de beso, la miré de reojo por un instante y ahí fué cuando supe que esa no sería la última vez que nos veríamos. Momentos después cuando llegué a casa le escribí un mensaje para agradecerle su compañía. Para mi fue grato el recibir otro, instantes después.

Esa noche repetí su nombre en mi cabeza varias veces señal de que esa niña me agrado bastante. Dentro de mi ya estaba tramando cómo hacer para verla de nuevo.

Después, me puse a jugar dominó con mis papás y hermanos, me puse a recalentar algo de lo que habían comido para cenar y me fuí directo a la cama.

Esa noche su imagen se quedó ahí junto a mi por unos instantes.